La ciencia ha buscado en varias ocasiones definir la frontera entre el ser humano y el resto de los animales. Encontrar qué es lo que nos hace distintos, especiales. Hubo varias teorías parciales al respecto, con hipótesis centradas en el lenguaje, interacción social, capacidad craneal y uso de herramientas. Lo más probable es que la romántica línea divisoria no sea más que un borrón achaparrado con muchas manchas, y sea el todo resultante mucho más que la suma de las partes. Es por eso que podemos ver ejemplos de lenguaje elaborado, sociedades complejas, grandes cráneos y usos de herramientas en distintas especies animales. No sólo en la humana.