¿Cómo un simple, común y corriente individuo, como yo, puede contribuir para mejorar la sociedad?
Pienso que podemos contribuir de una manera muy significativa a nuestra sociedad si cada uno mejora en cómo pensar; no al respecto de «qué» pensar sino de «cómo» pensar. Por supuesto, eso implica elegir el duro y continuo esfuerzo de escapar, uno mismo, del estado de analfabetismo científico y filosófico. Empiezo por reconocerme en dicho estado. Así como también es propicio reconocer que la actual idea de escuela, educación y universidad —a decir del talante de sus “mejores” productos, quienes aceptamos al frente como líderes de la sociedad— es un fraude si consideramos la idea de una educación ilustrada, como la vislumbraron muchos pensadores en la Historia de la educación.